COVID-19

24/08/2020
24/08/2020 Matilde

El mes de mayo está siendo agridulce. Seguimos de encierro. Pero parece que hay luz al final del túnel, que la situación puede mejorar. 

Lo malo es que me da la sensación de que la gente quiere que todo esto acabe para volver a lo de antes, a lo de siempre. Pero es que lo de antes, lo de siempre, es lo que nos ha llevado a esta situación. No podemos viajar como lo hacíamos, ni comer como lo hacíamos, ni tratar a los animales y al planeta en general como antes. No es aceptable. 

Parece que dos meses no han sido suficientes para que las personas que se quejan de no poder salir de sus casas (cómodas casas con baño, agua corriente, cocina, ventanas…) entiendan lo que sufren los animales de granja o de ganadería industrial que viven encerrados sin poder moverse y dando a luz a sus crías entre sus propias heces. Están deseando que se acabe el confinamiento para ir a compartir un chuletón con sus allegados…

Entiendo que es difícil cambiar las costumbres de golpe. Que son cientos de años de hacer las cosas de una determinada manera. Pero también tengo la esperanza de que el ser humano haga honor a ese adjetivo que se ha asignado y seamos inteligentes. Lo suficientemente inteligentes como para entender que nuestra forma de vida no es sostenible y que con el simple gesto de no comer animales ni productos de origen animal uno de cada dos días, el impacto en el medio ambiente sería super positivo. Es el gesto más sencillo y más efectivo que como ciudadanos tenemos a nuestra disposición.

También hay otras cosas que podemos hacer como priorizar el transporte público (el taxi no vale) y pensarse muy mucho si de verdad tenemos que volar tanto, comprar a granel para evitar plástico, echar en un ojo en las tiendas de segunda mano, decirle adiós a la moda sin conciencia…

Pero se me va, aquí no hemos venido a hablar de eso. Hemos venido a hablar de interpretación, de mi vida como intérprete simultáneo. Bueno, miradlo de esta manera; en esta página no hay publicidad, así que en esta ocasión si me has leído hasta el final, te toca tragarte mi mensaje de Pepito Grillo 🙂 Espero que por lo menos hayáis notado que esta es la entrada más corta que he escrito hasta ahora. 

Por los que sí tenéis que sentir pena es por los alumnos del master de interpretación en el que tengo la suerte de participar como profesora/intérprete invitada. A ellos les pongo dos videos para interpretar, uno al inglés y el otro al español. Mientras lo van interpretando voy saltando de cabina en cabina para escucharles y poder valorar lo listos o lo verdes que están. El caso es que últimamente siempre les enchufo algún video de Melanie Joy (¡buscadla, ya estáis tardando!) o de algún médico que alaba la dieta vegana o de algún científico que describe a todo color el problema al que nos enfrentamos con el calentamiento de la tierra. En otras palabras, les doy la brasa a niveles para ellos antes desconocidos, con el propósito de hacer que se planteen dar el paso al veganismo.

Prometido, para la próxima entrada me centro en temas de micro, cabina, toma de notas…  🙂

Edito. Esta entrada la escribí en mayo. Ahora, en agosto, creo que se confirman mis miedos…

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